domingo, 1 de febrero de 2009

Revolutionary Road


El jueves pasado fui a ver Revolutionary Road. Me hizo contener la respiración, me emocionó, y de tan real que parecía me asustó.

Revolutionary Road es el retrato de un matrimonio americano en 1955. La película muestra cómo se mezclan la pasión, el amor, la rutina, el egoísmo y el miedo en la pareja. Es un retrato crudo, casi pesimista, que saca a relucir muchos monstruos que se esconden dentro de nosotros.

¿Qué es la felicidad? ¿Qué estamos dispuestos a hacer por volver a experimentar sensaciones auténticas? ¿Qué nos ocurre cuando tenemos miedo a perderlo todo? ¿Cómo puede el calor de un hogar, la seguridad de un trabajo, la rutina familiar llegar a llenarnos de un vacío sin esperanza (hopeless emptyness)?

Una pareja joven y llena de ilusiones comienza a andar el mismo camino de la mano, y un día se miran el uno al otro y descubren que ya no son los mismos. Ella ya no ve en los ojos de él el mismo deseo. A él ella ya no le parece tan bella. Ella piensa que hay un mundo mejor lejos de esa casa. Él teme estar perdiéndose algo al otro lado de la puerta.

Pero eso es lo mejor de Revolutionary Road. Al hacernos esas preguntas, nos está dando una nueva oportunidad. Nos está ayudando a volver a agarrar la mano de esa persona con la que compartimos nuestra vida, y nos está recordando que comenzar el camino no es todo. Que cada paso es importante, y que la decisión sobre nuestra felicidad es una decisión que hay que tomar cada día.

domingo, 11 de enero de 2009

Changeling (El Intercambio) y Clint Eastwood


Durante las Navidades vi Changeling (El Intercambio). Puedo recomendar la película por varios motivos. En primer lugar tiene casi todos los ingredientes que hacen una película interesante y entretenida. Una historia verídica bien contada, unos personajes creíbles, un ritmo entretenido, un ambiente interesante (de nuevo los años 20 y 30 en la ciudad de Los Ángeles).

De hecho la película dura casi dos horas y media y cuando terminó me quedé delante de la pantalla pidiendo más. No miré el reloj durante la película ni una sola vez.

Cuando he dicho al principio que la película tiene casi todos los ingredientes, lo he hecho porque solo eché en falta algo de emotividad. Quiero decir que la película no me conmovió mucho, a pesar de que se trata de una historia dura. Me pareció que estaba contada de una manera neutra y aséptica. Es el relato de una historia sin tratar de jugar con los sentimientos del espectador. Algo como "éstos son los hechos, y ahora júzgalos tú mismo".

Y eso es al mismo tiempo lo mejor que puedo decir de la película, que se trata de una historia muy bien contada.

Y esto me llevó a preguntarme más cosas sobre Clint Eastwood, el director. Eastwood nació en el año 1930, y una gran parte de sus películas como actor y director se rodaron bastante antes de que yo naciese. Y de hecho solo he visto otras dos películas suyas (Million Dollar Baby y Mystic River) aunque las dos me dejaron un muy buen sabor de boca.

Así que cuando terminó la película lo primero que hice fue buscar qué otras películas de Eastwood me estaba perdiendo. Las primeras que me recomendaron fueron Unforgiven (Sin perdón) y The Bridges of Madison County (Los puentes de Mádison). Pero leyendo aquí y allí (y sobre todo en IMDb) decidí que no podía dejar de ver también la trilogía de Sergio Leone que incluye Il buono, il brutto, il cattivo (El bueno, el feo y el malo) y Dirty Harry (Harry el sucio). Por supuesto hay muchas otras películas que aunque tendrán que esperar, veré más adelante.

De momento he comprado algunas de estas películas, y las iré viendo poco a poco, porque tengo mucha curiosidad por conocer mejor las historias de Clint Eastwood.

sábado, 27 de diciembre de 2008

Exposición de Sorolla en el Museo de Bellas Artes de Bilbao


El viernes 26 estuve en una exposición de Joaquín Sorolla en el Museo de Bellas Artes de Bilbao. Se trata de una colección de cuadros bajo el título "Visión de España" que Sorolla realizó a petición de Archer Huntington destinada a la sala de lectura de la Hispanic Society.

Las obras son murales de tres metros y medio de alto, con una longitud total de 60 metros entre los catorce cuadros que componen la colección. En su petición original Huntington pedía a Sorolla que representase en los murales encargados la historia de España, pero Sorolla sugirió elegir como motivo la diversidad cultural y geográfica de España. Así cada mural representa una región de España, y los protagonistas de cada cuadro son los habitantes de esa región, bien trabajando o bien inmersos en alguna celebración.

La organización de la exposición corre a cargo de Bancaja. Para la ocasión han preparada unas guías gratuitas en formato iPaq de HP. Para cada cuadro la guía contiene vídeos donde un narrador sitúa a Sorolla entre las circunstancias bajo las que pintó el mural, comentarios de la biznieta de Sorolla, los comisarios de la exposición o el encargado del trabajo de restauración de los cuadros. La organización me ha parecido excelente.

Yo conocía las marinas de Sorolla, pero estos 14 murales no me han sorprendido sólo por el trabajo del color y la temática. Descubrir la existencia de la Hispanic Society, su fundador Archer Huntington, la relación de Archer con Sorolla, o la admiración de Sorolla por Velázquez y Manet han sido también una gran sorpresa.

Y mayor aún ha sido la sorpresa de encontrarme por primera vez ante un resumen tan colorido de las costumbres de España, sus tradiciones y su variedad regional. Incluso he sentido un gran cariño por este país, al que si siempre he considerado rico en muchos aspectos (gastronomía, música, lenguas), mirado desde el lienzo de Sorolla me ha parecido además entrañable.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Chinatown


Poco puedo decir. Si no la has visto y te gusta el cine negro, las mujeres misteriosas y los hombres que se entregan a causas perdidas debes verla. Tiene todos los ingredientes para mantener tu atención hasta el final.
Esta película es de las que te hacen soñar y te transportan a un tiempo que no viviste, cuando todo ocurría de otra manera. En esta ocasión te verás inmerso en los años 1940, en la ciudad de Los Angeles, que está creciendo y todavía dista mucho de ser la ciudad que es hoy.
Los personajes que pueblan este pequeño mundo de dos horas son fascinantes, esconden secretos y están cargados de encanto. Para mí es precisamente el intentar entender las motivaciones de estas personas lo que mejor te ayuda a sumergirte en la ciudad de Los Ángeles, y pensar cómo hubiera sido tu vida en aquellos años.
Y por supuesto me encantan los coches que recorrían las carreteras en aquellos años, cómo vestían las mujeres, la música en vivo que sonaba en los restaurantes y el sombrero que completaba la elegante imagen de los hombres.
Podría decir que he encontrado una joya, pero estaría obviando el hecho de que la película está rodada antes de que yo naciera, por lo que mejor debería decir que ha sido la película la que por fin me ha encontrado a mí. Bienvenida.

jueves, 11 de diciembre de 2008

Getting Things Done


Acabo de terminar el libro Getting Things Done de David Allen. En realidad el título completo es Getting Things Done: The Art of Stress-Free Productivity, que resume bastante bien los objetivos del libro.

El primer objetivo es lograr cumplir tus tareas. El segundo objetivo es ser productivo, entendiendo por productividad alcanzar una mayor eficiencia en el modo de realizar dichas tareas. Y el último objetivo es conseguir realizar todas estas tareas sin estrés.

Aparentemente parece un libro de autoayuda y así lo pensé la primera vez que leí el título o sus referencias (no suelo leer libros de autoayuda). Sin embargo es algo muy diferente.

El libro se basa en unas pocas ideas muy sencillas sobre las que elabora un sistema completo (y flexible) para gestionar mejor el tiempo y la energía que dedicamos a nuestra vida.

Primera Idea: ¿Y si se me olvida...?

Llegas a casa tarde, porque tenías trabajo. De hecho no has tenido más remedio que traer unos papeles para poder terminar de repasarlos y hacer algunas anotaciones. Cuando has terminado con los papeles te acuestas, pero en la cama te asalta un pensamiento incómodo: al día siguiente, cuando te levantes y salgas de casa, debes llevarte los papeles, porque si no el trabajo que has hecho esta noche no habrá sido útil. Este pensamiento no deja de volver una y otra vez. ¿Qué puedes hacer?

La mayoría de nosotros ya nos hemos enfrentado a esta sensación con algo (un CD que tenemos que devolver a un amigo que vamos a ver al día siguiente, unos ejercicios para un curso, etc.) La solución más habitual es colocar el objeto que no podemos olvidar en un lugar en el que estemos seguros que lo vamos a ver al día siguiente (debajo de la puerta de casa por ejemplo).

¿Qué es lo que hemos hecho? Hemos logrado sacar algo que estaba en nuestro pensamiento molestando, mediante una acción física.

Segunda Idea: ¿Por dónde empiezo?

Un día en que estás animado decides crear una lista de buenos propósitos, y uno de ellos es ordenar el trastero. Durante varios años has ido dejando en el trastero varias cajas con libros, herramientas, piezas de ordenadores que ya no utilizas, CDs, maletas y bolsas con diferentes objetos que no tiraste porque pensaste que podrían servirte para algo.

Sin embargo el tiempo va pasando, y no te animas a comenzar a ordenar el trastero. Siempre hay algo más importante que hacer, y si no lo hay, tienes por delante una o dos horas libres, que no serán suficientes para ordenarlo. Sin embargo, cada vez que pasas cerca del trastero te asalta una sensación incómoda. Una voz te recuerda que tienes que hacer limpieza, que te comprometiste a hacerla.

¿Cuál es la solución en este caso? Ordenar el trastero es una labor poco definida, muy amplia, y que nos genera incomodidad por no saber por dónde empezar. Seguro que nos va a llevar mucho tiempo, puede que la tengamos que dejar a medias y sea más problemático dejarlo así que como estaba, y si de todas formas empezásemos a ordenar estaríamos dejando de hacer algo más importante. La solución es dividir el problema. En realidad, ni siquiera es necesario dividir todo el problema, sólo necesitamos encontrar la siguiente acción.

La siguiente acción es una tarea que no nos llevará mucho tiempo, que contribuye a resolver el problema general. Esta siguiente acción además nos resulta abordable, y sabemos que si la realizamos nos va a generar satisfacción y nos va a animar a continuar con el objetivo primero.

Un sistema completo

A partir de ideas tan atractivas y sencillas como las que he recogido arriba, y alguna más, David Allen construye un sistema de recolección de tareas (no dejar nada que esté rondando tu cabeza sin recogerlo en una lista), y procesamiento (buscar la siguiente acción, eliminar la idea si no tiene sentido, dejarla para otro momento, o hacerla ya mismo si no va a llevar demasiado tiempo).

En Internet se puede encontrar además algún vídeo de David Allen hablando de este sistema. Pero David no es la única persona que habla sobre productividad. Lifehacker o 43folders son algunas otras páginas (de las muchas que hay) que giran en torno a la misma cuestión.

La idea fundamental es que hay muchas cosas que queremos hacer, y nuestra atención, nuestra energía y nuestro tiempo son finitos. Por lo tanto debemos utilizar estos recursos escasos de la manera más eficiente, siguiendo criterios razonables con los que estemos a gusto.

viernes, 5 de diciembre de 2008

The eternal sunshine of the spotless mind

Ayer por fin pude ver una película que me habían recomendado, y de la que había leído muy buenas críticas. Es "The eternal sunshine of the spotless mind". No soy demasiado bueno con los nombres, aunque en este caso conocía a todos los protagonistas: Jim Carrey, Kate Winslet, Kirsten Dunst, Mark Ruffalo y Tom Wilkinson. Pero antes de seguir me gustaría hacer un inciso.

Esta es la primera película de la que hablo en el blog (de hecho es mi segunda anotación) y he estado pensando un buen rato qué podría contar de la película. Si quisiese alabar a los actores, felicitar la trama, o elogiar el guión (y estoy de acuerdo con los tres puntos) estaría haciendo una crítica más, y no creo que pudiese hacerlo mejor de lo que ya lo han hecho antes.

Así que déjame explicarte por qué me ha gustado tanto la película, por qué terminé con una sonrisa y por qué la volvería a ver. Creo que uno de los logros más preciados de una película es la interacción que se establece entre ella y el que la ve. Y "The eternal sunshine of the spotless mind" te absorbe. Me explico.

Nuestra vida a menudo es una línea en la que van transcurriendo etapas, donde nos enfrentamos a decisiones y en la que estamos sujetos a unas leyes (físicas, morales) firmes. Así conocemos a personas, nos relacionamos con ellas, mantenemos el contacto o lo perdemos, y a veces rompemos relaciones. Pero todo transcurre en una línea (el tiempo avanza inexorablemente): tomamos decisiones y debemos asumir la responsabilidad de estas decisiones y sus consecuencias. No podemos explorar otros caminos, ni tenemos segundas oportunidades (al menos la segunda posibilidad de volver a un instante o punto de la línea que ya haya sucedido).

Pero tenemos imaginación. Y es a través de nuestra imaginación, a través de nuestro poder de calcular movimientos con antelación, donde podemos explorar alternativas que nos ayuden a tomar una decisión. ¿Cuánto tiempo dedicamos a explorar estos caminos alternativos? ¿Cuántas veces nos preguntamos qué habría ocurrido si hubiésemos tomado una decisión diferente?

Y aquí es donde entra en juego una película. El autor (sea el guionista, el director o todo el equipo de producción, que lo mismo da) nos pone en la situación de un protagonista y nos da pistas sobre sus miedos, sus ambiciones y sus anhelos. Y nos ofrece la posibilidad de "subirnos" a su protagonista, entrar en su cabeza y enfrentarnos con él a su mundo. Y a partir de ahí, nace una conexión mágica. Nosotros nos ponemos en su lugar, echamos mano de nuestros recuerdos, y buscamos consejos para el protagonista. Y toda la experiencia que fuimos recopilando a lo largo de nuestra "línea", todas las decisiones a las que nos enfrentamos, los errores que cometimos y los aciertos, se los servimos en bandeja al protagonista (nos hemos metido en la película, en el personaje).

Y a su vez el protagonista, a través del autor, nos va llevando por una línea diferente a la nuestra, una línea irreal, pero que en nuestro interior es real, porque nos trae a la memoria muchas sensaciones que experimentamos en el pasado (o que estamos experimentando ahora). Y esa fusión es deliciosa, nos hace reír o llorar, y nos lleva de la mano a través de nuestros recuerdos.

Eso es "The eternal sunshine of the spotless mind". Un viaje a los recuerdos que compartimos todos, un soplo de aire fresco sobre el abanico de posibilidades y decisiones a las que nos enfrentamos día a día, y una oportunidad para seguir una línea que sin ser la nuestra, es la que hemos seguido muchas veces.

viernes, 28 de noviembre de 2008

Bienvenida y seguido

Sea como sea que hayas llegado a este blog, bienvenido.

Tengo planeado convertir este rincón en una ventana para vosotros, a través de la cual podáis seguir mis pequeños avances. Qué películas he visto, qué libros he leído, qué fotos he hecho o qué música estoy escuchando.

Desde luego que así escrito parece un objetivo bastante pretencioso (¿por qué iba nadie a querer saber qué demonios estoy haciendo, o he hecho?). Pero no pretendo que lo sea. Llevar este pequeño registro de mis experiencias culturales es algo que creo que sería bueno que todo el mundo hiciera.

Me explico. Si supiera dónde encontrar la música que escucha cada persona, el último libro que ha leído, o su opinión sobre la película que vio la semana pasada, me ayudaría a descubrir nuevas experiencias por un lado y a comentar y compartir otras. ¿Nunca has leído un libro y has querido comentarlo con otras personas? ¿No sabe mejor el cine cuando puedes comentar una película al terminar?

Desde luego no estoy pensando en interesarme por las experiencias de cada persona. Mi interés se centraría hacia aquellas personas que forman mi pequeño universo, con las que me relaciono con mayor frecuencia, o con las que tras haber compartido tiempo y momentos en el pasado, me gustaría volver a saber de ellos.

En definitiva, cada nueva experiencia supone una motivación para reflejarla por escrito. Para mí, porque la memoria es finita y olvida, y para ti, por si un día quisieras saber algo más de mí.