Ayer por fin pude ver una película que me habían recomendado, y de la que había leído muy
buenas críticas. Es
"The eternal sunshine of the spotless mind". No soy demasiado bueno con los nombres, aunque en este caso conocía a todos los protagonistas: Jim Carrey, Kate Winslet, Kirsten Dunst, Mark Ruffalo y Tom Wilkinson. Pero antes de seguir me gustaría hacer un inciso.
Esta es la primera película de la que hablo en el blog (de hecho es mi segunda anotación) y he estado pensando un buen rato qué podría contar de la película. Si quisiese alabar a los actores, felicitar la trama, o elogiar el guión (y estoy de acuerdo con los tres puntos) estaría haciendo una crítica más, y no creo que pudiese hacerlo mejor de lo que ya lo han hecho antes.
Así que déjame explicarte por qué me ha gustado tanto la película, por qué terminé con una sonrisa y por qué la volvería a ver. Creo que uno de los logros más preciados de una película es la interacción que se establece entre ella y el que la ve. Y "The eternal sunshine of the spotless mind" te absorbe. Me explico.
Nuestra vida a menudo es una línea en la que van transcurriendo etapas, donde nos enfrentamos a decisiones y en la que estamos sujetos a unas leyes (físicas, morales) firmes. Así conocemos a personas, nos relacionamos con ellas, mantenemos el contacto o lo perdemos, y a veces rompemos relaciones. Pero todo transcurre en una línea (el tiempo avanza inexorablemente): tomamos decisiones y debemos asumir la responsabilidad de estas decisiones y sus consecuencias. No podemos explorar otros caminos, ni tenemos segundas oportunidades (al menos la segunda posibilidad de volver a un instante o punto de la línea que ya haya sucedido).
Pero tenemos imaginación. Y es a través de nuestra imaginación, a través de nuestro poder de calcular movimientos con antelación, donde podemos explorar alternativas que nos ayuden a tomar una decisión. ¿Cuánto tiempo dedicamos a explorar estos caminos alternativos? ¿Cuántas veces nos preguntamos qué habría ocurrido si hubiésemos tomado una decisión diferente?
Y aquí es donde entra en juego una película. El autor (sea el guionista, el director o todo el equipo de producción, que lo mismo da) nos pone en la situación de un protagonista y nos da pistas sobre sus miedos, sus ambiciones y sus anhelos. Y nos ofrece la posibilidad de "subirnos" a su protagonista, entrar en su cabeza y enfrentarnos con él a su mundo. Y a partir de ahí, nace una conexión mágica. Nosotros nos ponemos en su lugar, echamos mano de nuestros recuerdos, y buscamos consejos para el protagonista. Y toda la experiencia que fuimos recopilando a lo largo de nuestra "línea", todas las decisiones a las que nos enfrentamos, los errores que cometimos y los aciertos, se los servimos en bandeja al protagonista (nos hemos metido en la película, en el personaje).
Y a su vez el protagonista, a través del autor, nos va llevando por una línea diferente a la nuestra, una línea irreal, pero que en nuestro interior es real, porque nos trae a la memoria muchas sensaciones que experimentamos en el pasado (o que estamos experimentando ahora). Y esa fusión es deliciosa, nos hace reír o llorar, y nos lleva de la mano a través de nuestros recuerdos.
Eso es "The eternal sunshine of the spotless mind". Un viaje a los recuerdos que compartimos todos, un soplo de aire fresco sobre el abanico de posibilidades y decisiones a las que nos enfrentamos día a día, y una oportunidad para seguir una línea que sin ser la nuestra, es la que hemos seguido muchas veces.